La DGT trabajaba en una serie de modificaciones que ya había anticipado y que deberían incorporarse a la normativa probablemente antes de la llegada del verano, época tradicionalmente con un incremento significativo en los desplazamientos por carretera (en concreto, se barajaba su aprobación para el próximo 1 de julio). Una mayor dureza en las sanciones, rigor en el control y castigo de las distracciones al volante, la protección de los colectivos vulnerables y una mejora general de la formación eran los pilares esenciales de la reforma propuesta por Navarro.

Entre estas normas, destaca la de sancionar con una multa de 200 euros llevar el cenicero sucio. El motivo de la sanción según Navarro, es el peligro que supone quedar momentáneamente sin visión a causa de la ceniza que podría desprenderse del cenicero, tras abrir ventanas o a través de los medios de ventilación del vehículo.

Es por este motivo, el cual según pronunció en una rueda de prensa el pasado lunes, llevar el cenicero sucio, serás castigado con una multa de 200 euros y la retirada de tres puntos del carné de conducir.

Por otro lado, estaba previsto que conducir utilizando el teléfono móvil con la mano (para hablar o cualquier otra funcionalidad) supusiera perder seis puntos del carnet (por los tres de ahora) y 500 euros de sanción (200 en la actualidad). Esa conducta iba a quedar equiparada a conducir borracho o drogado, negarse a hacer la prueba de alcohol o drogas, circular de forma temeraria, superar por más del 50% el límite de velocidad o utilizar inhibidores de radar.