Los antioxidantes presentes en estos alimentos, así como en la fruta, la verdura el té o el café, ayudan a reducir los riesgos de padecer problemas cardiovasculares y cáncer.

Beber cerveza está asociado a una reunión con amigos. Tomar vino, por su parte, a compartir una velada romántica. Y consumir chocolate se vincula a calmar la tristeza en un determinado momento. Ahora, hay que resaltar que la ingesta de estos 3 productos es el secreto de la longevidad.

Más de 68 mil personas entre 45 y 83 años participaron en una investigación publicada en el Journal of Internal Mediciney, donde se afirma que quienes adoran aquellos refrescos y alimentos antes mencionados tienen un 18% menos de sufrir una muerte prematura en los siguientes 20 años.

Aunque esta investigación haya suscitado alegría entre los amantes del vino, la cerveza o el chocolate; no está de más recordar que estos efectos positivos solo podrán conseguirse si se consumen de manera moderada. No debemos olvidar que tanto la cerveza como el vino tienen una cantidad considerable de alcohol, por lo que una gran ingesta puede acabar afectando a nuestro hígado.

“Hay muchos alimentos que reducen la inflamación: el chocolate negro, que es una rica fuente de magnesio, zinc y otros minerales importantes, y el vino tinto, una fuente del resveratrol fito-nutriente incluido”.

Beber vino puede ser un gran aliado para poder conciliar el sueño ya que te permite relajarte. Asimismo, según informa una tesis de la Arizona State University, te puede ayudar a adelgazar ya que disminuye el apetito. Por tanto, es recomendable tomar una o dos copas de vino con la cena.

Todos estos mitos sobre el chocolate deben dejarse atrás ya que el cacao aporta energía al organismo por el azúcar que contiene y ayuda a liberar endorfinas, si se consume en la cierta medida. Por otro lado, comer 45 gramos de chocolate por semana puede incluso reducir la probabilidad de padecer un accidente cerebrovascular, tal y como afirma un estudio sueco.

En lo que respecta a la cerveza, científicos de diferentes países han investigado esta popular bebida y sus efectos cuando el consumo es moderado. Al igual que el vino, ayuda al correcto funcionamiento del sistema cardiovascular. Igualmente, evita los dolores musculares tras la actividad física, es un controlador de la diabetes, gracias a la fibra soluble que contiene, y es una fuente de antioxidantes, puede incluso reducir los dolores de cabeza entre otras ventajas. Un vaso diario sería la cantidad perfecta.

Fuente: https://www.elconfidencial.com

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